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12 de marzo de 2007

Nueve veces IVONNE


Hoy volví a pensar en Ivonne, aquella chica que nunca conocí pero que siempre está conmigo, y pensé en ella mirando un reloj olvidado en un cajón hace unos seis años que seguía marcando las seis, hace tanto tiempo de eso.

Ivonne, mi imaginario amor, está por todos sitios, cuando veo pasar un tren, cuando un avión cruza el cielo o cuando simplemente a las tres de la madrugada me asomo a mi terraza para ver cómo está la noche, siempre imagino, mirando la ciudad desierta, qué hará Ivonne en este momento, a quien estará amando, con quién estará soñando, a qué niño estará dando el pecho, a quién estará besando, donde estará durmiendo o dónde estará llorando...

Realmente Ivonne sólo existe en mi imaginación, es mi Dulcinea del Toboso, es aquella chica y tú que lees estas líneas y no te conozco, Ivonne resume todos los anhelos de haber conocido a personas que estuvieron cerca de mi y no conocí, no existe mas que en mi ideario de personas desconocidas, probablemente por eso me sigo acordando de ella, por que no la conocí ni quiero conocerla... solo la quiero en mi cabeza, para volver a ella en los momentos en que necesito tener alguien en quien pensar e imaginar como será su vida.

Así que Ivonne cuando leas estas líneas piensa que alguien estará recordándote toda su vida, alguien a quien no conoces ni te conoce, alguien para quien eres especial, por eso, por que no te conoce.

A veces me cruzo con ella por la calle, otras veces la veo en la playa, otras en cambio aparece entre la niebla de noviembre, otras tiene el pelo rojo y otras negro, otras veces leo sus comentarios en este blog, y otras veces los leo en otros blogs, siempre y cada una de las veces que vi a Ivonne fueron momentos inolvidables.

Todos tenemos una Ivonne en nuestras vidas, y si no la llamamos Ivonne podríamos llamarlo Ian, Luis, Jean Paul o Ahmed, pero siempre hay alguien a quien no conocimos y pasó cerca de nosotros, nos hubiera gustado conocerlo, pero no fue así, e imaginamos qué hubiera sido de nuestras vidas si lo hubiéramos conocido. Acaso Quijote sería igual sin Dulcinea, pues no, claro que no, Quijote necesitaba a Dulcinea para existir y para poder vivir, pues a mi me ocurre igual con ella, sin ella no sería yo, y mucho menos existiría como existo ahora...

3 comentarios:

  1. Solo decir que tienes razón, todos tenemos una Ivonne en nuestras vidas. A mi me gusta la idea de tener la mía y a ti por lo que veo también te encanta tener la tuya :)

    Achuchón!!

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  2. Muchos acordaron que era mi locura el quedarme tan facina por querer escuchar, mirar, o preguntar por tantos..hay detalles secretos de nuestra inventiva para seguir aqui con un sueño una ferrea fe por amar y querer cosas que ni entendemos.. e igual que Olivia todos tenemos una Ivonne y como dices con un nombre distintos..

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  3. Olivia A mi también me encanta la idea, de tener alguien en quien pensar cuando me encuentro solo, por que es como si ella, Ivonne, fuera la única que me entiende...

    Otro Achuchón.


    Yo y mis otros yo, si, es cierto que el nombre no importa, importa que exista que creas que existe y que te acompañe, su Ivonne particular.

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