Ya pasó la noche de S. Juan, y el día también, pero no quiero dejar pasar este momento para contar una historia que tengo en la cabeza desde la infancia, en el pueblo de donde procedo, se cuenta que hubo una vez una pareja de novios que se amaban profundamente, tanto, que el chico como prueba de amor, le dijo a su amada que en la noche de S. Juan subiría a la montaña y dejaría un pañuelo atado en un helecho, para demostrar todo lo que era capaz de hacer por ella, pero la chica le dijo que no era necesario, que sabía que su amor era correspondido y que no quería perderlo, además le recordó que contaba la leyenda que quien viera florecer un helecho, en la noche de mágica de S. Juan, que es la única noche en que el helecho florece, y su flor se marchita, todo en la misma noche, pues bien, quien viera florecer esa planta, moriría, y nunca se encontraría su cuerpo, pero el chico que era testarudo no hizo caso a su novia y llegada la noche mágica subió a la montaña...pese al ruego de su amada.Al día siguiente, todos supieron que Azucena se había quedado sola, por que su querido Jacinto, había demostrado lo mucho que la quería.












