NO entiendo el valor que les damos, los humanos a algunas cosas, me sorprende que seamos capaces de pagar muchos dólares, por llevar una piedra en un dedo, o lucir un metal en la muñeca, me refiero a eso que estáis pensando el valor de las cosas…Realmente las cosas tienen valor, o se lo damos por que nos recuerdan algo o forman parte de nuestra efímera existencia, acaso las necesitamos para recordar el pasado o convencernos cada día de que esto o aquello pasó… no sé, quizás el inconsciente colectivo haya hecho que necesitemos tatuajes, amuletos, colgantes, dijes, pendientes, pulseras y anillos para identificarnos con el grupo y sentir la pertenencia al mismo.
Hoy cuando veo a un niño con un móvil, no puedo imaginar más que es un producto de esa necesidad de llevar algo con nosotros que nos haga ser miembros de un grupo de referencia, y claro para pertenecer a ese grupo imaginario del que uno se siente parte, no basta con llevar un móvil, es necesario poseer un ipod, un mp4, etc.…
Cuando yo era pequeño el valor de las cosas estaba en su utilidad, Manolángel era el chico más popular era porque tenía el mejor arco hecho de madera de olivo y cuerda de cáñamo; Francisquito era chico más envidiado por que él tenía
el mejor tirachinas, de madera de castaño, y una goma de cámara de coche vieja; Joseíto que era el chico que más amigos tenía por que poseía cinco canicas chinas, que era como las llamábamos por que eran como de porcelana blanca y con unos colores brillantes como si el caramelo hubiera corrido por su interior;
Juanmi a quien los chicos íbamos a buscar era quien tenía una peonza con un gorrito rojo que algún tío, le había traído de un lugar muy lejano para nosotros (Madrid) y a todos nos encantaba lanzarla para hacerla bailar sobre, la mano la cabeza o cualquier sitio que se nos ocurriera.
Mi hijo probablemente no tensará jamás un arco que él haya hecho con ayuda de un adulto, nunca dará forma a las muescas imitando filigranas de la empuñadura de un tirachinas, jamás hará piruetas con una peonza con gorrito y no cambiará canicas por cromos…En cambio tendrá un Iphone o Gphone, su ipod será de un Tbyte y contendrá la música de todos los tiempos comprimida en un formato mucho más pequeño que el mp3, las fotos de su vida y de la de sus padres, (la mía por tanto) estará metida en ese aparatejo.
El valor de las cosas?
Wow..que emoción....que maravilla de chicos....sonmagnifico este grupo...a sabes Juami..es un niño fue afortunado por aquel tesoro....creo que a lo que tu lellamas peonza..nosotros lellamamos trompo...y si es así..te juro que te digo la verdad..mi hermano era super campeon en darleestas piruetas ..y justo ahora anda con una ..haciendo competencia para recordar viejos tiempos..
ResponderEliminar...Yo siento lo mismo..si mi hija y mi sobrino..no disfruten de estos tesoros..
Millones de abrazos multiples...al niño que habita en tu memoria..
Bonita entrada, el valor de las cosas....Creo que en la actualidad no valoramos tanto lo que tenemos porque tenemos en abundancia y ese tener al instante lo que deseamos (deseo material)nos impide disfrutar de las cosas. De ahi que muchas veces cuando deseas una cosa o a una persona sea importante, bonito, interesante que te cueste conseguirlo.
ResponderEliminarMe encanta como escribes..........
Gracias por entradas como estas ... la verdad es que es impresionante los sentimientos que despiertan estas letras ... por no hablar de sensaciones y emociones ... Creo que a pesar de todas las cosas que ahora tienen los pequeños que nos rodean ... nosotros, los de la época del tirachinas, la peonza, las canicas, las casas de muñecas en las cajas de cartón, esa comba, ... éramos mucho más afortunados. No me preguntes por qué, ... no lo sé muy bien, sólo sé que antes cualquier cosa nos hacía muchísima ilusión y disfrutabas con cosas insignificantes ...
ResponderEliminarHasta la próxima!!
jajaja... yo si, juanmi es un niño afortunado... y si también se le llama trompo a la peonza.
ResponderEliminarun abrazo.
Anónimo 1, gracias, estoy de acuerdo contigo.
Anónimo 2, también estoy de acuerdo excepto en que disfrutábamos con cosas insignificantes, aún recuerdo uno de mis arcos, algún tirachinas y un par de peonzas, así que no eran tan insignificantes, ¿no crees?
Gurb, no me refería insignificante en ese sentido, lógicamente para nosotros todos aquellos juguetes eran verdaderos tesoros y muchos de ellos permanecerán en nuestra memoria trayéndonos los más dulces recuerdos. El adjetivo insignificante lo utilicé en comparación al valor económico de los juguetes que hoy necesitan los niños de este tiempo para conseguir esa felicidad que nos daba a nosotros una simple cuerda, unas bolas de cristal, unas chapas de unos botellines de refrescos o cerveza ... Espero que ahora entiendas mejor lo que quise expresarte ...
ResponderEliminaraja, ahora entendí, le di otro sentido a tus palabras. Estoy totalmente contigo. Teníamos algo de lo que, tal vez, los chicos de hoy día carecen, IMAGINACIÓN, y no hay nada más grande que un niño imaginando...
ResponderEliminarSaludos