
Cometa, que así le pusimos de nombre, corría detrás de nosotros, jugaba con nosotros y montaba en la bicicleta de alguno de mis amigos o en la mía cuando estaba cansada o íbamos lejos, en las aventuras que entonces corríamos… Durante unos meses, Cometa, llenó nuestras vidas y nos hizo reír y sentir amor y cariño por ella, una mañana de Febrero cuando fui a su cama encontré a la perrita muerta, rápidamente llamé a todos mis amigos y lloramos su muerte, tanto que con la ayuda de mi padre la enterramos con mucho dolor y con muchas lágrimas de unos niños que no entendían muy bien por qué se había muerto
Tengo presente aquel día como si lo hubiera vivido hace unas semanas, cuando realmente han pasado unos cuantos lustros. Aún recuerdo el lugar donde está enterrada. No he vuelto por allí, tal vez por que Cometa, la perrita de color blanco y negro me enseñó que la vida tiene un fin, y eso pues me llena de sentimientos tristes…después de esta mascota no volví a tener ninguna otra, excepto peces de colores.
Que bello recuerdo la de tus amigos y tu al encontrar a cometa cuidar y quererlo...ya imagino cuantas aventuras realizaste junto a Cometa, si suele ser duro a cierta edad querer entender a la muerte...un hermosa flor para cometa..
ResponderEliminarAbrazos multiples amigo
Yo y mis otros yo, así es fue tan duro que aún hoy la recuerdo, luego tuve algunas mascotas más pero como Cometa, ninguna.
ResponderEliminarAbrazos múltiples...